Programa

Educación en Ciencias

Una educación científica de calidad prioriza la conexión profunda entre fenómenos y explicaciones, para desarrollar competencias que permitan comprender, predecir, transformar y mejorar nuestro entorno.
Mujer con una jeringa

La ciencia puede definirse como el intento de generar ideas poderosas y sintéticas que, a través de la evidencia, permitan producir explicaciones y predicciones de fenómenos. Por lo tanto, las ideas que genera la ciencia están indisolublemente ligadas con fenómenos de la realidad.

A su vez, la buena educación en ciencias no consiste en la enseñanza declarativa y transmisiva de las verdades establecidas por la ciencia. Lo verdaderamente importante yace en la conexión entre los fenómenos y la batería de ideas que formulamos para explicarlos y predecirlos.

El problema es que muchos fenómenos no pueden ser traídos al aula. No se puede tener un relámpago, un eclipse, una tormenta de arena o una ballena, y es poco usual contar con tiempo y espacio para fabricar un reloj de sol, observar el cielo estrellado, o medir los cambios de concentraciones en una reacción química.

En algunas escuelas, no se dispone de microscopios, termómetros, balanzas o probetas. Y observar directamente la estructura interior de una célula está fuera del alcance de cualquier escuela porque hace falta un microscopio electrónico. Además de recursos materiales, muchos experimentos clave requieren ciertas competencias que tanto alumnos como docentes tal vez no tengan.