Fundación Bunge y Born: más de 60 años de compromiso con el desarrollo argentino
La Fundación Bunge y Born nació en 1963 como una iniciativa del grupo Bunge y Born, en el marco de la conmemoración de los 80 años de actividad de la firma. Desde nuestra creación, en la Fundación asumimos un compromiso claro y sostenido con el desarrollo de la Argentina, orientando nuestro accionar al fomento de la investigación científica, la educación, la salud y la cultura, objetivos que quedaron plasmados en los estatutos fundacionales.
El espíritu que animó nuestro origen quedó simbólicamente representado en el primer isotipo: dos manos que protegen una llama, imagen que sintetiza la voluntad de cuidar y fortalecer aquello que permite el progreso colectivo. En los inicios, bajo el lema “Ayudar al que se ayuda”, en la Fundación concebimos la tarea como un acompañamiento activo a personas e instituciones comprometidas con la excelencia y el esfuerzo personal.
Uno de los hitos fundacionales fue la creación del Premio Fundación Bunge y Born, instituido en 1964 y destinado a reconocer contribuciones sobresalientes a la investigación científica. Desde sus primeras ediciones, el premio se destacó por su rigor académico y por la jerarquía de sus jurados, entre los que se contaron los premios Nobel Bernardo Houssay, también creador de las bases del premio, y Luis Federico Leloir. Este galardón se convirtió rápidamente en el reconocimiento científico más importante del país y en una referencia también a nivel internacional.
Paralelamente, durante las primeras décadas, desarrollamos un amplio sistema de becas y premios orientados a promover la formación en distintos niveles. Impulsamos premios estímulo al estudio para empleados del grupo y sus hijos, becas universitarias y apoyos a jóvenes investigadores, ampliando luego el alcance a sectores no vinculados directamente con la empresa. Esta vocación educativa se sustentó en la convicción de que el conocimiento y la ciencia son motores fundamentales para la transformación social.
En 1974 pusimos en marcha el Programa de Ayuda a Escuelas Rurales, luego conocido como Programa Sembrador, que constituye uno de los capítulos centrales del trabajo de la Fundación, y al que la Fundación Perez Companc se sumó como aliado en 1999. El programa comenzó con la asistencia a un pequeño número de establecimientos y llegó a alcanzar a cientos de escuelas en todo el país. La iniciativa evolucionó desde la provisión de materiales escolares hacia un enfoque integral de mejora de la calidad educativa, incluyendo instancias de formación docente virtuales y presenciales, acompañamiento institucional y evaluación externa de resultados.
En el ámbito de la salud, realizamos donaciones a hospitales y centros médicos, apoyamos la investigación clínica y promovimos acciones contra enfermedades, como la enfermedad de Chagas y el dengue. También sostuvimos una presencia activa en el campo cultural mediante el apoyo a la música, el teatro, la formación artística y la preservación del patrimonio histórico.
En la última década, iniciamos una etapa de renovación estratégica orientada a profundizar el impacto social positivo. A partir de un nuevo plan estratégico, liderado por nuestro director ejecutivo Gerardo della Paolera, redefinimos nuestras prioridades y modalidades de intervención, incorporando una mirada de innovación social que combina el rigor técnico con la experimentación de nuevas soluciones a problemas complejos. Este proceso implicó fortalecer la planificación, la gestión profesional y la evaluación sistemática de los programas, con el objetivo de generar resultados verificables y aprendizajes que permitan mejorar y replicar las intervenciones.
En este contexto, comenzamos a desarrollar proyectos con impacto medible, diseñados para ser escalables y con alcance federal, priorizando alianzas con el sector público, y organizaciones privadas y de la sociedad civil. La articulación con socios estratégicos y el trabajo comprometido y profesional permitieron ampliar la cobertura territorial y potenciar el impacto de las iniciativas en educación, salud, cultura, sustentabilidad y ciencia.
Con este camino recorrido, en la Fundación Bunge y Born reafirmamos nuestro compromiso histórico con el desarrollo de la República Argentina, adaptando el legado a los desafíos del presente y proyectándonos hacia el futuro con una mirada innovadora y federal.